EL BOSQUE COMO METÁFORA DEL JAZZ

FRED HERSCH, Open Book (Palmetto Records, 2017)

En las notas del nuevo disco en solitario de Fred Hersch hay una interesante metáfora que describe el jazz como un caos razonable comparándolo con el crecimiento vivo e inexorable de un bosque que crece a partir de un solo árbol (una nota, una armonía, una melodía, por ejemplo) para expandirse al azar (en apariencia) conforme las semillas se distribuyen alrededor merced a fuerzas imprevisibles como el viento, la lluvia, los desniveles del terreno... Esta metáfora del bosque para describir el jazz como libertad creativa equipara el caos a la belleza de la oportunidad y la supervivencia, y nos recuerda que el jazz es una música natural que crece con la evolución (léase fusión).

Open Book es un disco instrumental en solitario. Hasta el momento (y salvo contadas excepciones como la del saxofonista Marcel·lí Bayer), sólo nos vienen a la mente discos de jazz en solitario de pianistas. Un disco de piano en solitario es siempre algo tan arriesgado como excitante de escuchar y estudiar, pero Hersch se expresa con libertad (metáforas botánicas aparte) y se encuentra cómodo en este formato que ya dejó plasmado en Fred Hersch alone at The Vanguard (2011) o en su In Amsterdam: Live at the Bimhuis (2005), que me recuerda por momentos al Keith Jarret de The Köln Concert, aunque Hersch tiene ese don de la tradición que recuerda siempre que empezó mirando al bop (llamémoslo neo bop o bop moderno o como se le antoje al último crítico de moda) sin dejar de investigar, de explorar, de soñar.


Aunque sus composiciones forman una parte muy importante de sus grabaciones, Fred Hersch es uno de esos músicos más recordados por sus solos, por lo que es incluso recomendable escucharlo en este formato en solitario, recordando la soledad aventurera de aquellos pianistas de los primeros clubs de jazz de Nueva Orleáns, exploradores de una música aún por nacer. Hersch es así, inspirado, personal y ecléctico, aunque suena a Jarret en algún enfoque, a  Liszt, a Chopin, a impresionismo, a romanticismo incluso, a música clásica en definitiva ("Plainsong") sin perder el elemento bop ("Eronel") que hace brillar su personalidad y su capacidad emotiva.

Hersch es uno de esos grandes pianistas de las últimas décadas que, por no ser ni negro ni europeo, queda siempre en los últimos estantes de las tiendas, como un premio solo para los oyentes exquisitos que se molestan en investigar (también investigar) más allá de los escaparates y las modas. 




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* Foto: Jim Wilke.

1 comentario:

CaSch dijo...

Muy buena reseña. Estoy totalmente de acuerdo. Saludos cordiales del jazz de Paraguay.