JAZZ ENTRE LA BELLEZA Y EL CAOS

MOSTLY OTHER PEOPLE DO THE KILLING, 
Paint (Hot Cup Records, 2017)


Nos llega el último disco del prolífico grupo de Nueva York que todo el mundo conoce por la más manejable abreviatura de MOPDtK, un cuarteto que ahora aparece reducido a trío, con el bajista Moppa Elliott, el preciso baterista Kevin Shea (ambos miembros fundadores del cuarteto original) y, al piano, el versátil Ron Stabinsky, un músico igualmente productivo e imaginativo que se unió a la formación en 2014, en el disco Blue.  


Paint es una ciudad de Pensilvania que sirve para dar título al álbum y, jugando con el significado del nombre y continuando la metáfora, Moppa Elliott va tomando prestados los nombres de otras ciudades del estado cuyo topónimo incluye algún color para los títulos de sus temas y así construir una colección temática, una especie de lista obsesiva, como la de algún asesino en serie, como si fueran pistas para un detective no muy avispado... "Yellowhouse", "Orangeville", "Black Horse"... hasta siete composiciones originales más una de Duke Ellington, "Blue Goose", que, fuera o no una referencia a esa ciudad de Pensilvania, ha acabado formando parte de este álbum. 


En algún lugar leí que algún periodista los había apodado La banda terrorista del bebop, un título que cuadra muy bien con la estética que se presenta en este nuevo trabajo donde el grupo juega a un lado y a otro de la frontera que separa el bop del caos. Siempre experimentando y sin miedo a las etiquetas, MOPDtK se atreven, por ejemplo, a hacer un disco como Loafer's Hollow (publicado también en 2017) con composiciones originales que parecen sacadas de la Era del Swing, o, como su nuevo Paint, un álbum a primera vista mainstream con piezas de corte tan clásico que parecen traídas del pasado. Como es habitual y sus aficionados esperan, el grupo mantiene su habilidad para cruzar esa Línea del Caos en el momento oportuno para convertir cualquiera de estos temas en jazz moderno, atonal y libre hasta lo imposible. Ocurre en "Orangeville", donde el solo de piano se rompe y vuelve a recomponerse casi sin sentido, o en "Black Horse", por ejemplo, un tema de espíritu bebop en el que Stabinsky muestra una agresividad brillante en el ataque al piano, o en "Plum Run".

Por ahí se dice que el jazz moderno debe estar reñido con la belleza, el canon o la perfección, pero encontramos en este disco momentos de inestimable belleza que el grupo asume sin vergüenza: cuando Elliott toca con el arco en "Blue Goose" o el blues final "Whitehall", que tiene un comienzo delicioso y placentero que acaba cargándose de energía, o el tema para piano "Golden Hill", de una emoción casi excesiva...


En palabras de Elliott, "en lugar configurarse en un estilo o periodo histórico, MOPDtK fusiona todo el espectro del jazz y las diversas formas de música improvisada, engendrando una mezcla única e inconsútil de super-jass".

Lo cierto es que la libertad del formato de trío permite al grupo momentos de improvisación colectiva sin obligarle a excentricidades más notorias como las de sus primeros álbumes. Esto dicen que es una filosofía, no una estética. No entraré en eso. Me quedo con la energía y el inestimable interplay de estos tres músicos y su visión libre y lenitiva del bop.


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* MOPDtK en la web de Hot Cup Records: www.hotcuprecords.com

* Web de Moppa Elliott: www.moppaelliott.com

EL JAZZ EN PLAYBOY

Jazz contra las represiones, la intolerancia y la segregación

Hugh Hefner es conocido en todo el mundo como el creador de Playboy y el único tío del mundo occidental capaz de vivir con varias novias a la vez. Sin embargo, si uno profundiza en la historia de su vida, se encuentra con un personaje que no sólo desafió la hipocresía de la sociedad biempensante americana sino que contribuyó a la lucha por los derechos civiles, entre otras batallas.


Hef, como le llamaban los amigos, estudió psicología y esto le sirvió para conseguir entrar en las mentes masculinas de los puritanos americanos con una revista que, más que romper moldes, los creó. Tras investigar, durante un curso de postgrado, con un ensayo comparativo de las leyes sobre conducta sexual en Estados Unidos, comenzó a comprender lo absurdo de las represiones y de los tabúes. Si se aplicaban aquellas leyes, manifestó, la mitad de los americanos estarían en la cárcel. Es evidente que América, en los años 50 del siglo XX, no estaba preparada para los desnudos que aparecían en su revista, pero Hefner es un gran creador de paradojas

Hefner comenzó a trabajar en su revista por las noches, mientras por las mañanas escribía para una publicación infantil. La revista, que en un principio se iba a llamar Stag Party (algo así como Fiesta de Solteros) no iba a ser sólo una revista de fotografías. Una de las bazas de Playboy eran sus entrevistas. Alex Haley (el autor de la novela Raíces) realizó la primera entrevista, una sección que se convirtió en fija. Fue a Miles Davis. Después, entrevistaría, entre otros, a Malcom X y a Martin Luther King, entre otros. Pero Hefner también impulsó en sus páginas la buena literatura. Publicó por entregas, por ejemplo, la rompedora Farenheit 451 de Ray Bradbury, que nadie quería publicar. También publicaron en sus páginas relatos de grandes como Ian Fleming o John Updike.

Las portadas, al principio, no incluían desnudos, y las páginas centrales correspondían a fotografías compradas a agencias, pero el espíritu era el mismo de las décadas siguientes: aunar periodismo de opinión con imágenes femeninas que suscitaran opiniones unánimes de los lectores, chicas no profesionales que hicieran pensar en "la chica de al lado". Dos maneras de pensar que pueden parecer una unión paradójica pero que invitan a pensar en que, superadas las inhibiciones impuestas, ni los tabúes ni los prejuicios tienen sentido

Es por esto por lo que hoy he pensado en escribir sobre este visionario, tras volver a ver el documental Hugh Hefner, playboy, activista y rebelde de Telefilm Canada, aprovechando que este blog es un foro para hablar de jazz y porque Hefner amaba el jazz y porque el jazz fue y sigue siendo un arma para luchar contra lo que fue la segregación racial hasta los 60 y hoy sigue siendo una velada discriminación. 

No sólo las Music Polls de Playboy (originalmente orientadas hacia el jazz) justifican la presencia de Hugh Hefner en el blog. De su filosofía vital, rompedora con los esquemas represores de la ética puritana del American Way of Life (aún a costa del feminismo) destaca su lucha contra la segregación racial, una lucha llevada a cabo con naturalidad, sin salidas de tono, con el simple gesto de tener amigos sin importar la raza y mostrarlo en público, en especial en su programa de televisión Playboy's Penthouse, donde hacía de sofisticado anfitrión para charlar y escuchar música, con invitados como actores, cómicos ¡y músicos de jazz! La sociedad americana no estaba preparada para algo tan rotundo como ver en el mismo plató a blancos y negros charlando con naturalidad.

Dizzy en Playboy's Penthouse

Amigo de Tony Bennet, Buddy Rich, Sammy Davis Jr. y otros músicos de jazz, Hefner promovió la integración con estos programas donde aparecían, entrevistados, charlando o tocando grandes como Dizzy Gillespie, Buddy Rich, Larry Adler... e incluso incluso algo tan controvertido para los reaccionarios como grupos mixtos, sin discriminación racial, como Lambert, Hendricks & Ross. Todos estos músicos aparecen en el documental citado y que he insertado al final de este artículo. 
Muchos negros vimos [en aquel programa] a artistas negros que nunca habíamos visto. (Dick Gregory, escritor, cómico y activista)
Esto no ocurría en ningún otro programa de la televisión americana. No había prejuicios raciales y esto incordiaba a las mentes reaccionarias de la sociedad americana, tanto que el programa no se emitía en el Sur. América aún iba a tardar muchos años en salir a la calle a luchar por los derechos civiles. El programa tuvo continuación en los 60 con Playboy After Dark. Del mismo modo, los clubes Playboy franquiciados admitían clientes blancos y de color, algo inusual en los 60. Cuando la franquicia de Nueva Orleáns quebrantó esta norma aduciendo que la ley de Louisiana prohibía la entrada de negros en los locales de espectáculos, Hefner recompró los derechos del club y desafió las leyes del Sur permitiéndoles la entrada. 

Demostrando su pasión por el jazz, promovió el Playboy Jazz Festival en Chicago, que comenzó a celebrarse en octubre de 1959, con un plantel extraordinario: Count Basie, Duke EllingtonLouis Armstrong, Ella Fitzgerald... Según Leonard Feather, "el fin de semana más grandioso en los 60 años de historia del jazz". Después de establecerse Hefner definitivamente en California, el festival se trasladó al Hollywood Bowl, donde sigue celebrándose cada mes de junio.






Si tienen tiempo, aquí les dejo el documental según se emitió por la 2 de Televisión Española, aunque para los aficionados al jazz puede ser más interesante el programa de Playboy Penthouse de 1959 insertado más abajo.



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Artículos interesantes sobre el tema:

* LA's Playboy Jazz Festival Toasts 35 Years, Paul Wiseman en Los Angeles Confidential:
   https://la-confidential-magazine.com/los-angeles-playboy-jazz-festival-35-years

* Playboy And Jazz: A History en All About Jazz:
   https://news.allaboutjazz.com/playboy-and-jazz-a-history.php

(TODAS) LAS FRONTERAS DEL JAZZ

SINOUJ,  Labu (2017)

Sinouj viene siendo la sensación de los escenarios madrileños (y de allá donde tocan) desde hace casi una década. Liderado por el saxofonista alto Pablo Hernández Ramos, fusiona en sus temas todo tipo de estéticas jazzísticas con músicas mediterráneas, entendiendo por este término todas las fronteras del mar, de norte a sur y de este a oeste. En su nuevo trabajo, Labu, la electrónica y un toque africano más profundo proporcionan una nueva perspectiva de su original estética. 

Responder a la pregunta de qué sería del jazz sin fusiones es una idea tan absurda como intentar definirlo. Muchas veces, quienes se aventuran en la corriente de un jazz demasiado moderno se creen en posesión de la única verdad sobre el jazz moderno. Todos se equivocan. No existe una verdad absoluta sobre el jazz y menos sobre lo que se pueda considerar moderno o futuro; todo es una mezcla, todas las fronteras del jazz son dignas de ser exploradas y Sinouj, con sus viajes a un lado y otro del Mediterráneo, es la prueba.

Sinouj en el Bogui
Pongamos como ejemplo "Cosmic Shake" con ese contraste entre el agresivo bajo y los vientos de aires folk centroeuropeos, con improvisaciones electrónicas, o la última parte de "Trop", sonidos que parecen retroceder hasta la pasión por la ciencia ficción de los 70, inspiración cósmica brillante que (por suerte) no llega a las paranoias interestelares de Sun Ra,. Por ejemplo.

Porque el elemento que más sorprende de esta nueva grabación es la mayor presencia de la electrónica, electrónica en el sentido más crudo del término, un elemento que consigue atmósferas oníricas (o siderales, según de donde venga la inspiración del oyente). Además, podemos escuchar en Labu ritmos reggae ("Nuba (Part I") y su habitual (y, por tanto, menos sorprendente) don para profundizar en los ritmos y armonías de tradiciones de oriente (y también del oriente europeo) consiguiendo fundirla en ese melting pot que es el jazz como concepto. El elemento de cohesión es, una vez más, el saxo versátil de Pablo, que, como veleta, mira hacia América o hacia Oriente con la misma pasión, adhiriendo sus temas (todos originales) al jazz o marcando la diferencia... según fluya la inspiración.


Los invitados en este álbum son Kaveh Sarvarian (ney, flauta, zorna y voz) Miron Rafajlovic (trompeta), Munir Hossn (guitarras y voz) y Luis Taberna (percusión oriental). Los miembros de Sinouj son: el extremeño Pablo Hernández Ramos (saxo alto), Larbi Sassi (violín, voz y percusión), Sergio Salvi (teclados), Javier Geras (bajo) y Akin Onasanya (batería, percusión y voces). 

"Essaouira" es el vídeo de adelanto del álbum. Cantos que nos remiten a la África ancestral, electrónica, improvisación, sonidos urbanos, el violín árabe que es una constante en Sinouj, armonías de Oriente Medio, tímidos ritmos reggae...; una mezcla que profundiza en el sentido de la cultura global que vivimos y que amenaza con derribar con sus trompetas los muros de la intransigencia. Puede que Sinouj sorprenda a los puristas del jazz, pero no decepcionará a ningún amante de la buena música.


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* Web oficial: www.sinouj.com

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EL AMOR EN TODAS SUS FORMAS

KATE McGARRY, KEITH GANZ, GARY VERSACE
The Subject Tonight Is Love (Binxtown Records, 2018)

Kate McGarry es una cantante de Massachusetts graduada en jazz y música afroamericana en la Universidad de Amherst, nominada al Grammy de Mejor Disco de Jazz Vocal en 2009, nombrada rising star por Down Beat dos años después, que ha sido Embajadora del Jazz tres años, y que, a pesar de haberse forjado en clubes, mantiene una voz lírica y limpia. Su nuevo trabajo (creo que es el octavo) recopila canciones de amor en todas sus formas.

No es la primera vez que hablamos de la relación entre poesía y jazz, relación lógica y pasional y lógicamente pasional. Hace unos meses nos llegó la nota de prensa de un homenaje a Walt WhitmanJazz at Lincoln Center presents Leaves of Grass, con música de Fred Hersch, a cargo de la Fred Hersch Ensemble con los vocalistas Kurt Elling y Kate McGarry, a quien tenemos hoy sonando en el equipo de música con un álbum que toma su título (precisamente) de un poema persa del siglo XIV (del poeta Hafiz de Shiraz). El álbum en cuestión presenta diez canciones de amor con un prólogo (el poema, adaptado por Daniel Ladinsky, que escuchamos recitado sobre una improvisación sobre los arreglos de Keith Ganz de "My Funny Valentine", canción que aparece más tarde en el disco. A partir de ahí, como decimos, el amor en todas sus formas, en forma de canciones, casi todas standards, con muy buenos momentos. 

Junto a la cantante, Keith Ganz, que toca la guitarra (acústica, eléctrica o guitarra baja) y que ha trabajado con grandes como Harry Connick Jr., Kurt Elling, Christian McBride, Fred Hersch... y, en los teclados, Gary Versace, colaborador de John Scofield, John Abercrombie, Al Foster, Regina Carter, Maria Schneider, Madeleine Peyroux..., que toca aquí piano, órgano y acordeón con una versatilidad magnífica.
Algunos temas merecen mención especial. "Secret Love" (Fain/Webster) tiene un ritmo sincopado que sugiere un aire de bossa pero muy sublimado, nada agresivo, casi pop, matiz que salva la improvisación de Ganz a la guitarra. Hay tantas versiones de esta canción, desde Doris Day hasta Carmen McRae... "What A Difference A Day Made", con el órgano como compañero (casi) vocal sí tiene un aire más descaradamente bossa y el estilo le viene bien a la voz de la cantante y permite a guitarra y piano desarrollar un jazz elegante y nada usual.


En otros temas es el blues el elemento dominante. "Climb Down / Whiskey You're The Devil", escrito por McGarry, es un potente blues cargado de misterio que tiene su clima en el solo de órgano, casi esotérico, de Gary Versace, que brilla de igual manera aquí en el órgano que en el piano eléctrico, versatilidad que demuestra en temas como "Gone With The Wind" (otro tema fascinante, aunque, como la mayoría de los temas, quedan atado por la sentimentalidad contenida de la voz de McGarry, nunca fuera de control) o "Fair Weather" (el tema de Benny Golson y Kenny Dorham que cantó Chet y que aparecía en Round Midnight de Bertrand Tavernier).


La voz de McGarry posee una textura y un sentimiento que se aferra al jazz y toca esa fibra emocional en el oyente que sólo saben tocar las cantantes de jazz, a pesar de que los arreglos de muchos de los temas, aunque bellos e intensos, se alejen bastante del swing y del blues, como su "My Funny Valentine", con unos arreglos deliciosos pero que quedan más cerca del Sting de los 90 que del amado estándar de Chet Baker.

La coda es breve y sorprendente, original. En lugar de abusar del tan usado "All You Need Is Love" de The Beatles, el trío se limita a esbozar el tema en minuto y medio (lo que definen en el libreto como "una despedida improvisada" el último día de grabación), con la trompeta de Obed Calvaire como solista, acompañamiento original y un final que llega casi al comenzar, un mensaje que suena como un jingle comercial y es que, en el fondo, es en lo que se ha convertido el tema de Lennon y McCartney y (¿por qué no decirlo?) en lo que se ha convertido la palabra amor, de la que se abusa en películas, canciones, poemas... y blogs.



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* Web oficial: www.katemcgarry.com

EL CÍCLOPE Y EL BARCO DE HUMO

Nuevas aventuras de los Hermanos Tornello

Curioso tándem argentino, El Sosias, el combo/dúo de los hermanos Osvaldo Tornello (piano) y Rodolfo Tornello (en este álbum saxo tenor y clarinete), músicos, compositores y educadores, nos trae una nueva grabación, de composiciones propias, como siempre, titulada El Cíclope y el Barco de Humo. Seis únicos temas que vuelven a mostrarnos esa combinación de intimidad emocional y trabajo intelectual que escuchamos en sus anteriores discos. 

El disco comienza con un unísono original y casi cíclico que deriva en un solo de piano de una complejidad rítmica casi (salvando las distancias) monkiana. El tema, con el mismo título que el álbum ("El Cíclope y el Barco de Humo"), cambia de ritmo y añade swing, una especie de walking ejecutado con la mano izquierda que no es stride pero que hace fluir el tiempo con elegancia jazzística mientras el saxo mantiene la melodía y nos arrastra hacia el final. El segundo tema, de melancólica inspiración, nos remite a los mejores temas de sus discos anteriores, ese estilo intimista y (casi) cerebral que nos gusta tanto de las composiciones de El Sosias. "Hasta Pasado Mañana" es un dúo de resonancias clásicas, que nos devuelve matices como un buen vino, matices que van desde resonancias de Beethoven hasta modernidades como Debussy, Satie o Evans, y que, en sus casi siete minutos, parece conseguir que el tiempo se detenga antes de ese pasado mañana que cita el título. 


Algo parecido ocurre con "La Vez Que Me Fui", tema donde el piano crece desde la réplica hasta el solo con cada nota, primero aportando intensidad sin aumentar el ritmo ni el volumen (algo tan difícil) para luego crecer en inspiración. Casi llega uno a imaginar que es un tema a piano solo. Más allá, volviendo al protagonismo del viento (si aquí se puede hablar de algún protagonista) nos encontramos con un melancólico tema: "Sometimes los Lunes", con una romántica melodía de tintes cinematográficos, tintes que también rondan los motivos de "Lejos", una pieza de influencias ellingtonianas, con cambios de ritmo, con tanto swing como adagio, de una complejidad más cercana a la música clásica que a la Tercera Vía.

En el tema final ("El Guerrero Que Camina"), el clarinete nos muestra una melodía difícil, lenta, que se rompe con facilidad, mientras el piano pone su poesía sutil de fondo. Ustedes disculpen, pero hace rato que pasó la medianoche y este jazz moderno que habla de emociones ha imbuido mi alma de rimas... Buenas noches. Y buena suerte.

THE BEATLES REVISITED

BOREAS, In My Life (Tiny Moon, 2017)

Recibimos con alegría la noticia de que la compañía discográfica Tiny Moon Records, creada por el guitarrista Valentín Caamaño (de la que hablábamos la semana pasada) tiene continuación. Se trata de una formación liderada también por un guitarrista (Álvaro Vieito), con un pianista enorme como Xan Campos y, completando la sección rítmica, Luis Salto al contrabajo y Jesús Pazos a la batería. El nombre del cuarteto es Boreas.

Bóreas es un viento del norte que nos trae influencias pop de más allá del Canal de la Mancha; las de The Beatles, en concreto, porque In My Life es eso, otro homenaje a los Cuatro de Liverpool. Pero este con la sensibilidad jazzística y colorida de sus músicos. Evitando estéticas pop, los cuatro músicos interpretan estos clásicos desde la raíz misma del jazz, esa que fluye de la improvisación y el ritmo sincopado. 

Álvaro Vieito
Grabado en FJR Studios y producido por Álvaro Vieito y Luis Salto, el álbum comienza con una de  mis menos favoritas canciones de Lennon y McCartney, "Eleanor Rigby". Desde el arranque, se percibe una filosofía del ritmo que nada tiene que ver con el original. Vieito, en especial, despliega los compases sacando lo máximo de cada melodía. Formado en Galicia y Nueva York, entre otros lugares, y residente en Sevilla, es un músico fresco que muestra un ansia de improvisación que parece interminable y posee un toque de melancolía en la elección de los acordes. Desde que lanzara en 2010 su álbum de debut Introducing (Azos Jazz, 2010) producido por Abe Rábade, se ha movido inquieto, como todo buen músico de jazz, en diversas formaciones, desde su cuarteto y quinteto hasta otras como S.E.M. Big Band, Xerpo, Hira-Joshi, Javier Ortí o Un paraguas japonés de Lola Botello

Foto de Álex García
El piano es otro de los protagonistas de In My Life. Sería muy difícil elegir un solo de Xan Campos en este disco. Quizás en el chispeante "Can't Buy My Love" (versión muy lejana al rock and roll que fue), donde comienza su solo con un aire latino para después convertirse en puro vértigo, sea el tema donde Campos brilla más, pero es sólo una percepción: en todo el disco la sección rítmica convence, pero no hay duda de que lo hace de una manera especial cuando el piano aporta esa alegría percutiva como contraste al tono de la guitarra, más cercano a la voz en las armonías de sus acordes. 





Algunos temas son destacables pero, en general, el disco es bastante homogéneo tanto en calidad como en estética. Dos temas (quizás por motivos sentimentales pero también por el enfoque jazzístico) merecen, a mi parecer, destacarse. El primero es "Michelle", que pasa de ser una balada a sonar con un enfoque de jazz progresivo o jazz-rock con los acordes de la guitarra eléctrica. El reconstruido "Come Together" tiene unos excelentes momentos de blues en las cuerdas pero gana tanto en la improvisación de Vieito que uno termina olvidándose del original. 


El disco, paradójicamente, no termina con una composición de Lennon y McCartney sino con una de Meredith Wilson, aunque hay que decir que el tema aparecía en el segundo álbum de los Fab Four, With The Beatles de 1963. "Till There Was You" es un temazo para terminar el álbum. A pesar de tener una melodía repetitiva y muy blanda, casi pop (el tema venía de Broadway, del musical The Music Man de 1957), resulta un eficaz vehículo para hacer volar a la sección rítmica y para escuchar a modo de conclusión la capacidad de improvisación de la guitarra y (de un modo más breve pero igualmente placentero) el piano.

VALENTÍN CAAMAÑO SINGS

The Blind Wrestler (TinyMoon Records, 2017)

A Valentín Caamaño le seguimos desde que apareció con su magnífico The Joy (2014) para demostrar que se puede hacer bop a la guitarra y con brillantez en el siglo XXI. Le siguió Green With Envy (2017), un interesante trabajo sobre Grant Green, donde la investigación y la inspiración personal se daban la mano con maestría. La lucha por un jazz puro e inspirado continúa con The Blind Wrestler.

La experiencia le lleva en su tercer trabajo a incluir temas originales e, incluso, a cantar. Lo hace con su trío de siempre: Alfonso Calvo al contrabajo y LAR Legido a la batería. El saxo tenor Xosé Miguélez aparece en dos temas como invitado.

Publicado por su propia compañía discográfica, The Blind Wrestler es una colección de temas escritos desde las seis cuerdas, con un sonido cuidado y con mucho swing, espacio tanto para los punteos y las improvisaciones como para el conjunto y los solos del trío, con algún blues (igualmente rítmico) y con una sola versión ("How Deep Is The Ocean" de Irving Berlin). 

El disco empieza a saco con un tema en el que el saxo de Xosé Miguélez, invitado especial, es el protagonista, tanto en el arranque, con un estribillo muy hardbop, como en el primer solo, al que sigue, claro, un solo de guitarra de Caamaño muy suelto e inspirado, el estilo bop vibrante pero controlado que nos ofrecía ya en sus discos anteriores. La sección rítmica es notable, como si Calvo y Legido no se dedicaran a otra cosa más que a tocar juntos. Probablemente, sea la sección rítmica más eléctrica que he escuchado en los últimos años. Y todo ello sin fuegos artificiales ni trucos fáciles; simplemente, cumpliendo su cometido.
Foto: Rafa Pasadas
Cabría destacar dos baladas. En primer lugar, la estremecedora "Again never" (en gallego estas palabras suenan a eterna reivindicación: "nunca mais"), con Miguélez tremendo al tenor y Legido dándole réplica de manera contundente. La otra balada es "Tiny Moon", donde el estilo de crooner apagado de Caamaño recuerda (salvando las distancias) a esa manera aparentemente apática de cantar de Chet Baker, con media voz, entonando lo justo, lacónico, como si estuviera en otro lugar, en otro momento, cantando en el recuerdo. "Tiny Moon" tiene una letra triste, que hace un maravilloso contraste con el ritmo a tempo medio, y unos solos en la misma línea. El título del tema sirve para dar nombre también a la compañía discográfica que el guitarrista acaba de crear. Buena noticia si esto le supone mayor libertad creativa.

Probablemente las canciones eclipsen como noticia sus nuevos temas instrumentales y quizás donde menos brille el disco sea en esas intervenciones como cantante, muy personales y sentidas pero muy por debajo de su pericia como guitarrista. Aun así, sus composiciones cantadas resumen buena parte de la tradición vocal del jazz, con letras llenas de sentimientos, amargas como una buena síncopa. El segundo tema del álbum ("Turn of the Screw") es una muestra. 


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* Web oficial: www.valentincaamano.com