ACORDES Y DESACUERDOS (XXV)

Paradojas racistas en la Historia del Jazz

El jazz en los Estados Unidos fue y sigue siendo una de las víctimas de la segregación racial, junto a la que ha crecido a lo largo de las décadas, pero el jazz nació de la tradición de los negros y de su mezcla forzada con otros esclavos y otras culturas. Ahora, el jazz más "intelectual" es europeo y "moderno". Blanco. Todo es una contradicción pero una contradicción que se aferra a la esencia misma del jazz: tradición + improvisación, cultura + modernismo, negro + blanco...
Elocuente fotografía de Elliot Erwitt

Oigamos, como siempre, opiniones en otras voces:

I.
En el principio fueron las spiritual songs... Uno de los himnos más populares de América, según explica Luis Escalante en su libro Y se hace música al andar con swing es "Amazing Grace", un himno religioso escrito por el capitán de un navío negrero que, finalmente, se musicó con la melodía de un espiritual negro ("Loving Lambs"). Lo que, irónica y cruelmente, se podría llamar fusión.


II.
La anécdota que cuenta Clint Eastwood en la estremecedora Bird (1988) sobre Red Rodney es cierta. El trompetista, que formó parte del quinteto entre 1949 y 1951, no sólo tenía problemas por ser blanco en un grupo de jazz de negros sino que, en las giras por el Sur de los Estados Unidos, le abucheaban y llegó a darse el caso de que le prohibieran pernoctar en el mismo hotel que el resto de la banda. Charlie Parker encontró la solución: en los carteles lo anunciaban como "Albino Red", sugiriendo la idea de que, en realidad, Rodney no era un pelirrojo de Philadelphia sino un negro albino.

Bird con Red Rodney (en el espejo, Dizzy Gillespie)

III.
Uno de los emblemas del jazz tradicional, Louis Armstrong, alabado por muchos como emblema del triunfante negro y denostado por otros que lo acusan de ser un Tío Tom del jazz, escribió una carta a Max Jones que sirve de prólogo para su libro Louis (The Louis Armstrong Story 100-1971). En esta carta reconocía la dificultad de ser negro incluso en el negocio del jazz. Según cuenta Satchmo, cuando se marchaba de Nueva Orleáns en 1932 para buscar oportunidades en Chicago, como hicieron muchos músicos cambiando el rumbo del jazz, "el negro más duro del lugar (su nombre era Slippers) me dio una charla de amigo (a su manera) [...] Vino a mí y me dijo: "Cuando vayas al Norte, Dipper, asegúrate de encontrar a un hombre blanco que ponga la mano en tu hombro y diga "Este es mi negro"". Esas fueron sus palabras exactas." 


IV.
Ya en otra entrega de esta serie de Acordes y desacuerdos, hablando de literatura, vimos cómo en España, en los años 20, se consideraba al jazz (en todas sus manifestaciones: fox trot, one step...) como una moda basada en una música chirriante de negros que saltaban sobre la batería. Pero incluso para los beatniks, que abrazaron el jazz como arma contracultural, no dejaba de ser algo negro, ancestral, africano.
El bop es el lenguaje del África inevitable de América, ir (going) suena como gong, África es el nombre del latido de los motores, a un lado — el súbito chirrido desinhibido que grita sordo en todo momento en la trompeta de Dizzy Gillespie — haz lo que quieras — apartando la melodía en otro puente improvisado con una marca como de garras, ¿por qué ser sutil y falso?
Jack Kerouac, The Beginning of Bop
 (Escapade Magazine, abril 1959)

V.
Miles Davis era más optimista sobre el futuro, pensando que el trato de estrella que Columbia Records le daba serviría para allanar el camino a futuros músicos negros:
Lo único que tengo que hacer en Columbia es producir y ellos intentan venderme como lo harían con un ídolo blanco con melena rubia. Eso significa que el próximo negro que aparezca recibirá el mismo tratamiento.
(Miles Davis en Newsweek, 23 de marzo de 1979,
citado por Ian Car en su biografía de Miles)
Les dejo con este breve pero interesante documento sobre el momento en que Miles se convirtió en estrella interracial firmando con la gran Columbia Records.



UN TRIO IDEAL

FRED HERSCH Trio, Live in Europe (Palmetto Records, 2018)

Escuchando los primeros compases del nuevo disco de Fred Hersch, me viene a la mente la duda de a cuántos pianistas habrá influido Monk... El tema es "We See" y lo sorprendente no es la influencia sino la manera en que Hersch es capaz de tocar a Monk sin imitar a Monk. El álbum se llama Live in Europe y es un documento más de la manera en que el pianista sigue investigando y creciendo con cada obra.



Lo cierto es que escuchar a Fred Hersch es un ejercicio estimulante. Hay tantas influencias, tanta erudición, tanta experiencia en cada fraseo de su teclado que siempre se necesita una escucha más. En su último disco a piano solo, Open Book (Palmetto Records, 2017), ya encontramos a un Hersch en la edad de la experiencia, con una capacidad para sublimar el jazz hasta convertirlo en algo etéreo, impreciso y, sin embargo, elocuente; en algo que hay que respirar y sentir, no entender.

Live in Europe es, según las notas del álbum, es un disco encontrado por casualidad ("found object", lo llama el propio Hersch), ya que, afirma, se grabó en un directo sin que él lo supiera. Ocurrió en Bruselas el 24 de noviembre de 2017, en Flagey Studio 4, un lugar construido en los años 30 que, antes, fue sede del Instituto de la Radio Nacional. El trío, compuesto por el baterista Eric McPherson y el contrabajista John Hébert, "estaba en una forma excelente, la acústica era perfecta, el piano era espectacular y la grabación fue de primera clase".

Contiene temas descriptivos, como "Scuttlers", un tema de ritmo roto y aparentemente aleatorio que intenta recrear el movimiento lateral de los cangrejos. El resultado es un jazz más polirrítmico que arrítmico, experimental e intrigante, pero en el que se aprecia la versatilidad de sus dedos, su velocidad y su capacidad para transmitir. En otro de los temas, titulado "Snape Maltings", hay un diálogo bellísimo entre piano y contrabajo, con la batería funcionando como un alter ego del piano. Aquí Hersch esboza unas armonías de aire mediterráneo que, en realidad, están inspiradas en el nombre de un pueblecito inglés. En "Newklypso", utiliza el apodo de Sonny Rollins (Newk) para hacer un juego de palabras y homenajear a quien llama su héroe favorito del jazz con un calipso muy al estilo de Rollins, jugando con los acordes y con la melodía, con citas y ese juego de síncopas que enlaza la música caribeña y el jazz tradicional. "The Big Easy", uno de los nombres de Nueva Orleáns, es un blues dedicado al novelista, ensayista y guionista de HBO (en la imprescindible Tremé), con un Hersch que dosifica acordes de la misma manera que arranca lamentos de las teclas. Cambios de tono aquí y allá pero siempre el bop rezumando y ese lirismo que aflora en todos sus discos. 

Por destacar, destacaría la apasionada balada "Bristol Fog (for John Taylor)", donde cada nota suena sentida y donde Hébert tiene un solo de esos en los que el contrabajo parece cantar. También, el solo de McPherson en "Black Nile" (Wayne Shorter) porque tiene sentido y siempre he odiado los solos de batería que no lo tienen, algo que no se permitiría ningún otro instrumentista. Aquí sirve de potente introducción a un tema con mucho swing y lo hace de una manera natural. Y, por supuesto, destacaría la coda. El disco comienza con Monk y termina con Monk porque el bis del concierto es una versión a piano solo del inmortal "Blue Monk" tocada con una personalidad y una teatralidad abrumadoras. 

DAMAS, DAMITAS... Y ALGÚN VAGABUNDO

Un podcast de Luis Escalante sobre el jazz vocal

Hoy tenemos el placer de presentar una nueva sección dentro de Jazz, ese ruido, un podcast en el que podrán escuchar el nuevo programa de Luis Escalante:

Damas, Damitas 
y Algún Vagabundo 

Cada episodio será una aventura que explorará el extenso universo del jazz vocal, centrado, en especial, en las voces femeninas... pero con algún crooner de por medio.


Para el blog es un honor y para los aficionados una oportunidad de conocer (o recordar) grandes temas, grandes intérpretes y muchas curiosidades... Cada semana aparecerá un nuevo episodio en la pestaña Podcast. Que ustedes lo disfruten.

Ahí va el primer episodio:



En esta entrega podrán escuchar:

01 - Autumn in New York - Billie Holiday
02 - Getting some fun out of life - Madeleine Peyroux
03 - It's alright with me - Frank Sinatra
04 - Alexander's Ragtime Band - Bessie Smith
05 - Louisiana fairy tale - Terry Blaine
06 - We're gonna make it - B.B.King & Irma Thomas
07 - You go to my head - Cassandra Wilson
08 - It don't mean a thing if it ain't got that swing - Ivie Anderson & Duke Ellington Orchestra
09 - Surrey with the fringe on top - Jacqui Naylor
10 - The long and winding road - Ray Charles & Count Basie Orch.
11 - Nostalgia in Times Square - Charles Mingus Big Band

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Luis Escalante es un gran divulgador del jazz. Creador del longevo programa de radio La odisea de la música afroamericana, es autor también de dos libros de investigación sobre los orígenes y el desarrollo del jazz, así como de las músicas que le dieron origen y las que nacieron a partir de él. 

https://www.amazon.es/hace-m%C3%BAsica-andar-swing-ebook/dp/B007O06XFU/ref=as_sl_pc_tf_til?tag=jazeserui0f-21&linkCode=w00&linkId=80bc089cb8ef0d9ec7fe895028b0d011&creativeASIN=B007O06XFU


















HERENCIA Y ESENCIA

MARÍA TORO, A contraluz (Jazz Activist, 2017)

Flamenco de raíz, narrado con una alternancia que parece natural entre ritmos de jazz o paseando por los distintos palos, una energía y una capacidad improvisadora que arrastra y un gran sentido del ritmo. Estas son algunas de las características que definen el trabajo de la flautista María Toro, un álbum grabado en Nueva York con una fusión de músicos y música que aúna los conceptos del jazz moderno con la alegría tímbrica del flamenco.

Acompañada de Jean-Michel Pilc al piano, Yelsy Heredia o Ben Street al contrabjo, Justin Brown e Israel Varela en la batería, Andreas Arnold a la guitarra flamenca y bouzouki, y Auxi Fernández a las palmas, el disco presenta siete composiciones originales escritas desde el sentir flamenco y que se desarrollan en la improvisación (la jazzística y la flamenca).


Compuestos a lo largo del tiempo, mientras alternaba giras con estancias en Río de Janeiro o Nueva York, los temas destilan influencias tan variadas que la etiqueta flamenco se vuelve tan mestiza como la misma esencia del jazz. En Río conoció a músicos como Toninho Horta, Guinga o Hermeto Pascoal; en Nueva York, tocó junto a Richard Bona o Jack DeJohnette, entre otros, que no es poco.

Sin olvidar (ni poder obviar) la influencia del "otro" flautista del jazz flamenco, Jorge Pardo (esa esencia áraba-andaluza de "A Contraluz", el tema que da título al álbum), encontramos sonidos de aquí y allá, mezclados con libertad y naturalidad, aires latinos ("Babel", "Te miré"), alguna herencia del rock progresivo, que, a su vez, lo heredó del folk ("Por el reloj") o puro flamenco ("Gitano") 

Hace mucho que se viene hablando una y otra vez de "nuevos aires en el flamenco", una expresión que casi comienza a carecer de sentido. El flamenco, como el jazz, es una música viva, sobran las comparaciones. De hecho, desde que en los años 80, en plena Movida Madrileña, Nuevos Medios comenzó a editar discos que llamó "nuevos flamencos", la música de raíz ha tenido más impacto entre los modernos que entre los puristas, y lo cierto es que no son pocas las casas de jazz que publican flamenco, jazz flamenco o alguna fusión relacionada, como es el caso de Karonte, Youkali, Legacy... o, en el caso de María Toro, Jazz Activist, que ha hecho posible que vea la luz esta grabación realizada en Nueva York en 2013, lo cual es de agradecer porque María Toro es de esas instrumentistas que escuchas y lamentas no haber descubierto antes.

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* Web: www.mariatoro.net

CUATRO A SEIS

MARCOS PIN FOUR ON SIX, Triangle and Square (2018)

El guitarrista gallego Marcos Pin es una de las mentes más inquietas del jazz ibérico. Sus anteriores discos se caracterizan por la no complacencia, siempre buscando nuevas formas de expresión, como las fusiones (Organic Collective), grandes formaciones (Factor E-Reset) o su atrevida serie Duology, donde experimentaba con dúos (guitarra/piano, dos guitarras). Ahora nos presenta un álbum con dos suites originales con una formación no menos original: cuatro guitarras.

Junto a Pin, el danés Jens Larsen, el gallego Virxilio da Silva y el portugués Alfonso Pais, guitarristas versátiles y grandes improvisadores que hacen difícil definir dónde acaban los siempre coloridos y eruditos arreglos de Pin y dónde comienza la personalidad improvisadora de cada uno. No es trabajo fácil. Antes de escucharlo, uno piensa que guitarras y más guitarras de principio a fin va a sonar de todo menos entretenido, pero no es así. El repertorio discurre a través de siete temas que recrean ambientes íntimos, con melodías inspiradas y armonías a la medida de los cuatro músicos, un curioso cuarteto de cuerda en el que las personalidades de los músicos encajan con la partitura.

Foto: Rafa Pasadas
El disco, grabado en noviembre de 2015 en los estudios BruaR de La Coruña, ve la luz ahora y está disponible en la web de Marcos Pin. Está dedicado a las dos abuelas del músico y a Lugo, ciudad a la que se mudaron en busca de oportunidades. La ciudad es, precisamente, la inspiración de ambas suites, que llevan por título Suite Triangle y Suite Square atentiendo al número de movimientos que contienen (tres y cuatro, respectivamente). Es curioso que todo el disco gire en torno a los números, con ese fabuloso título que hace referencia a los 4 músicos con 6 cuerdas y que nos trae a la memoria el tema de Wes Montgomery. Triángulos y cuadrados son también los polígonos básicos para dibujar el boceto simple de una casa (maravillosa portada diseñada por Rocío Alén), un guiño más a la infancia y al hogar, motivos inspiradores del álbum. Como en anteriores discos, Marcos Pin sigue intentando contar historias con sus temas.

La Suite Triangle, por ejemplo, hace un recorrido sentimental por la ciudad de Lugo, sus características norteñas reconocibles ("Lugo's Cold"), sus impresiones en el recuerdo del artista (en el íntimo "Streets at Night After The Rain", también titulado "Smell of Wet") y su adolescencia hacia el jazz con un tercer movimiento con mucho swing llamado "On a Bop Night" en el que recuerda, según las notas de Kabir Seghal en el libreto, el movimiento jazzístico en Lugo a finales de los 80, con referencias a los músicos que pasaron por allí, como Tete Montoliu y Gary Bartz, momentos que probablemente marcaron la vida del guitarrista.

Marcos Pin (foto: Isabel González)
El título de la segunda serie, Suite Square, es un nuevo juego de palabras: hace referencia a los 4 movimientos y a su temática, ya que están dedicados a plazas de la ciudad, como "The Eagle Flight (Santo Domingo Square", "San Marcos", "Soledad (Loneliness)" y "Red Wine Fountain", esta última dedicada a una fuente en la Praza do Campo donde, una vez al año, en lugar de agua fluye vino tinto, dato que desconocía y que me anima a programar un viaje a la ciudad gallega.

Curiosidades aparte, el disco rezuma inspiración y motivación, con un guitarrista que, como compositor y arreglista, se muestra siempre inquieto, estudiando y explorando sin descanso nuevas formas de jazz, enseñando (es también educador) y demostrando que el jazz, en cualquiera de sus formas, es una música viva y emocionante. 

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* www.marcospin.com

** www.jenslarsen.nl

*** www.alfonsopais.com

ATSUKO SHIMADA QUARTET

Una peculiar poética bop

Apenas una treintena de personas en el patio de butacas. Noche lluviosa. Gran Teatro de Huelva. La pianista Atsuko Shimada es una delicia para los oídos. Se expresa de una manera delicada y con un ritmo particular. Su juego es mensaje y pausa: ataca una serie de notas con una expresividad urgente y después espera. Parece buscar la siguiente frase. Y lo hace con una delicadeza fabulosa. Por momentos, abusa de las notas altas, como hacía Errol Garner, pero no en esta versión de "Second Impression" de Eric Alexander. El saxo alto del granadino Antonio González protagoniza un solo enorme. Los espectadores que están sentados en la fila de delante se miran cuando González estira y repite unas notas altas inesperadas. Es expresivo y versátil. Parece que gusta. Oye ese piano, qué fluidez. Es el momento del algecireño José Luis Gómez. Atsuko observa la intervención del batería moviendo la cabeza y esperando el momento de volver al chorus. Se ha quedado detrás en la descripción el contrabajista Rafa Sibajas, que tendrá varios solos durante el concierto, con un sonido muy particular y expresivo. 

El concierto comenzó media hora antes con "Vera's Waltz", una delicada balada ternaria compuesta por Shimada donde ya se podía apreciar la mano derecha de la pianista, para después dar paso a una manifestación más rítmica del potencial del cuarteto con una versión de "Isotope" de Joe Henderson, consolidando así al saxo alto Antonio González como colíder del grupo. La versión de González es menos monkiana que el original y la de Shimada es más limpia, más calmada que la del McCoy Tyner que grabó este tema con Henderson en el 64. A partir de ahí, el concierto fluye a dos tiempos, con baladas de una belleza inquietante y temas bop de ritmo contenido, elegante. El cuarteto funciona con fluidez y se intuye que llevan tiempo tocando juntos, por lo que resulta extraño verles con partituras delante. Incluso los solos se suceden con naturalidad. 


Hay también un par de temas en los que el cuarteto se queda en trío de piano. En esos momentos, la pianista se muestra más rítmica, más salvaje, el ritmo fluye más acelerado sin la lírica del saxo y el bebop recorre las ochenta y ocho teclas de una manera frenética, con repeticiones y sorpresas pero, como he dicho, de una manera frenética. 

A la pianista japonesa afincada en Cádiz Atsuko Shimada la disfruté por primera vez en 2016 como acompañante en la formación del vibrafonista Javier Navas. Ya entonces me sorprendió su estilo brillante y su manera peculiar de atacar las frases. Tiene un toque bop que va más allá de Wynton Kelly, y algo de Herbie Hancock en las baladas, por intentar compararla con algunos de mis preferidos. Lo sugieren su versión de "My Ideal" o los arreglos que presenta para "Girl's Day". Tanto en la lírica de sus composiciones originales como en su manera de tocar, con esa poética suya que juega con el ritmo y las pausas, Atsuko Shimada se muestra como una jazzista original y recomendable, aspectos que debería plasmar en un disco ya.



Este concierto estuvo organizado por:

http://andajazz.es/services/muzzic/# 


http://andajazz.es/ 

INNOVACIÓN VINTAGE

RAFAEL BARRERA, Amser (2017)

Quizás un comienzo electrónico no parezca lo más adecuado para un disco de jazz, pero el "Galactic Blues" con el que comienza Amser, el álbum de debut como líder del pianista mexicano Rafael Barrera, resulta un sorprendente ejercicio de nostalgia de aquellos experimentos  electro-acústicos del jazz de los 70, un experimento que salva con nota el pianista con una melodía efusiva, cantable, que hace que el ruido redunde en belleza.

Dentro del jazz de Barrera, fluido, elocuente, orgánico, el elemento más sorprendente es la utilización de un sintetizador de vientos (EWI), que complementa al trío de piano y le da ese tono vintage o atemporal. Aunque la parte electrónica es mínima, esta es la filosofía con la que se podría definir casi todo el álbum: novedad, experimentación electrónica y rítmica, y una búsqueda de lo bello por caminos poco trillados.

Daniel Newberry se encarga del instrumento electrónico, Will Joy está en el bajo y James Edmunds a la batería. Con este disco grabado en el Reino Unido, el pianista Rafael Barrera se presenta como líder, solista y compositor de todos los temas (seis), en los que prima la expresión del piano como elemento rítmico, consiguiendo con los cambios de tempo y las repeticiones ambientes líricos y emocionales para el oyente, navegando en un territorio intermedio entre Wynton Kelly y algún ejemplo de música contemporánea y popular como Suzanne Ciani, cuyo lirismo está patente, por ejemplo, en "Relative Light", o Michael Nyman, quien también utiliza este tipo de estructuras repetitivas, obsesivas, que toca Barrera en temas como "Settling In" y "Van Gogh's Way To Madness", por ejemplo. Ecos de espíritus más libres (como Sun Ra o Chick Corea) y más cercanos al jazz (como Esbjörn Svensson o Brad Mehldau) también están presentes en la forma de tocar de Barrera. De este modo, crea un todo que es un jazz moderno, original, inspirado por la música contemporánea y también por el concepto pop de música contemporánea que hizo famosos a los músicos citados.

Hemos hablado con Rafael Barrera y ha tenido la cortesía de responder a nuestras preguntas. Transcribimos la entrevista. Como banda sonora, pueden escuchar el tema que abre el disco: "Galactic Blues".



ENTREVISTA

Jazz, ese ruido: ¿De dónde viene y a dónde va Rafael Barrera?
Rafael Barrera: Rafael Barrera es un artista que, a pesar de no venir de una familia de músicos, desde muy niño tuvo una conexión muy fuerte con la música, y sobre todo con la improvisación. Al descubrir el jazz como lenguaje y medio para expresar ideas de manera espontánea y libre, éste se volvió el vehículo - junto con el piano - para expresar la manera de cómo percibe la realidad y lo metafísico. Lo real y lo impalpable. Lo físico y lo abstracto. Ahora busca empaparse de experiencias que puedan enriquecer la música que interpreta y darle un sentido y un valor más amplio al poder empatizar con la vida desde ángulos distintos. 


J,ER: "Amser" es el término galés para "tiempo". ¿Se refiere al concepto temporal o se puede aplicar también al tempo en la música?
RB: "Amser" sobre todo hace alusión al concepto temporal sin dejar de considerar el tempo de la música misma. También es un juego de palabras que me parece interesante: "Am" del verbo ser o estar en inglés, y "-ser" del verbo ser en español. Esto, sin perder su significado en galés. 

J,ER: Háblanos de los músicos que han participado en Amser.
RB: El trio se conforma por Will Joy en el bajo de seis cuerdas, y James Edmunds en la batería. Will Joy es un joven músico inglés quien continua sus estudios universitarios en la universidad de Guildhall en Londres. James Edmunds, es un músico de Británico, que a pesar de su corta edad, tiene ya varios créditos en Nueva York y Londres. Como invitado especial en el EWI está Daniel Newberry, músico galés que continua sus estudios de jazz en el Royal Welsh College of Music and Drama y ha participado en festivales como el Brecon Jazz Festival. 

J,ER: El uso de un EWI en un disco de jazz es algo atrevido, si no rompedor... ¿Por qué lo elegiste?
RB: Si bien no es un instrumento común aún en el jazz contemporáneo, decidí elegir el EWI como un instrumento que aportara la textura galáctica, y ayudara a crear la atmósfera que buscaba concebir en la pieza "Galactic Blues". 

J,ER: ¿Cuáles son las influencias musicales de Rafael Barrera?
RB: Cuando descubrí el lenguaje del jazz algunos de los pianistas que más me inspiraron fueron Thelonious Monk y Chick Corea. Con el tiempo descubrí nuevos músicos que influencian mucho mi percepción y la creación de ideas como Alex Mercado, Hiromi, Tigran Hamasyan y Brad Mehldau. Estoy en un punto donde busco que no solo sean personas las que me inspiren, si no la vida misma. 

J,ER: Ahora que puedes mirar desde la distancia, estando afincado en el Reino Unido, ¿cómo ves la escena jazzística mexicana?
RB: Veo a la escena del jazz en México creciendo rápida y exponencialmente, haciendo propuestas sobre todo originales, lo cual siempre es bienvenido. Veo también que hay una audiencia ávida de escuchar este género que cada vez es más común en el país. Sin embargo, algo que puede mejorar dentro de la escena es estar más abierto a las nuevas propuestas musicales y entender que el jazz es un lenguaje en desarrollo y que tiene la habilidad y responsabilidad de expresar el "hoy". 


Agradecemos a Rafael Barrera sus respuestas. Les dejamos con un clip donde se aprecia lo innovador de su estilo y la visión avanzada del jazz que presenta en su álbum Amser. Que ustedes lo disfruten.


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